Álava

Álava consta con un territorio en el que la naturaleza es su principal seña de identidad, topándonos a medida que recorremos toda su extensión con paisajes completamente distintos unos de otros, casi antagónicos entre ellos. Algunos tales como los colores rojizos de los viñedos, los verdes valles, las montañas de Aramaio, zonas de llanura,…

En Álava además se ha tenido especial cuidado en la conservación de su característico entorno, en el que la acción del hombre ha estado siempre restringida para poder preservar todo su territorio de la manera más natural posible. En el territorio de Álava contamos con hasta 20 espacios que se encuentran protegidos e incluso se han incluido en la Red Natura.

Lugares que hay que conocer, muchos. Algunos de ellos son los que mencionamos a continuación.

Por ejemplo el pantano de Landa, entre Ullibarri Ganboa y Landa, en el que podremos disfrutar de un relajante paseo en bici bordeando el pantano, con un recorrido superior a 55 kilómetros. Además nos podremos dar un baño en él; teniendo zonas de ocio repletas de comodidades.

La catedral de Santa María, en lo alto de una colina podremos disfrutar de un templo gótico que por fin ha sido reabierto al público.

El Parque de Salburua está muy cerca del centro de la ciudad de Vitoria, con una extensión de aproximadamente 10 kilómetros, como en el pantano de Landa, tienes la oportunidad de recorrerlo tanto a pie como en bicicleta. También es conocido como el anillo verde.

Otra zona verde y muy florida, es el Parque de la Florida, justo en el centro concentra muchas especies diferentes tanto de árboles como arbustos o flores.

Otra gran atracción turística es la Muralla, además si nos lo proponemos con antelación tendremos la oportunidad de visitar también la catedral. La duración de la visita es casi de una hora.

Estos, como ya hemos dicho son tan solo algunos ejemplos, ya que en esta zona podemos encontrar miles de rincones de los que poder enamorarse.

Irún

Irún es una localidad que se sitúa tan sólo a escasos 20 minutos de Biarritz y San Sebastián, por lo que es fácil que los cerrajeros San Sebastian te atiendan en una urgencia, y más o menos a una hora de distancia de Bilbao. Irún cuenta con una historia singular, rodeado de maravillosos y espectaculares paisajes.

Podemos acceder a Irún y cruzar a pie el Puente Internacional, que une dos culturas diferentes y que nos brinda la oportunidad de conocerlas. Pequeños recorridos del famoso camino de Santiago atraviesan la bonita tierra de Irún y podremos disfrutar de ellos si decidimos visitar Irún.

Irún cuenta con una extensa parte de campos, praderas, bosques e incluso playas y podremos fundirnos con estos lugares hospedándonos en las casas rurales que allí se encuentran. Como por ejemplo cerca de la Bahía de Txingudi, cerca de Hondarribia.

La gastronomía de Irún se esconde en cada uno de los rincones de esta ciudad, teniendo más de 1.000 establecimientos entre los que poder elegir. ¿A quién no le gusta comenzar el día con un buen café para coger fuerzas? También son muy tradicionales los chocolates que para los fanáticos del chocolate, sin duda será una perdición y siempre acompañado de dulces o bollería de la repostería tradicional de esta zona del País Vasco. Y a la hora de la comida, una buenísima elección es acudir a alguna de las barras de pintxos que hay por la ciudad.

Además en la noche de Irún también podremos disfrutar de esta ciudad de noche por alguna de las muchas bonitas terrazas que tiene para terminar un buen día de manera tranquila y relajada como el ‘Pub Street’.

Algunos rincones que un buen viajero debería conocer de Irún son por ejemplo la biblioteca Ikust-Alaia que se encuentra en el centro de Irún. Los hornos de Irugurutzeta, el precioso ayuntamiento de Irún, algo de lo que presume debido a que es verdaderamente increíble. El museo arqueológico Romano Oiasso, la cascada de Aitzondo o el Hospital antiguo.

Cómo visitar Bilbao en dos días

Pongámonos en la situación de llegar a Bilbao viernes por la tarde, el viaje nos ha dejado algo cansados pero siempre hay fuerzas para la noche. Queremos al día siguiente aprovechar el día pero también conocer la cuidad bilbaína. así que el mejor plan del que podemos disfrutar es de alguna cenita en cualquier bar o restaurante con buenas valoraciones para después ir paseando hacia la zona de copas aprovechando así para ver iluminado el museo de bellas artes de Bilbao; increíble. Sin duda para la noche del viernes la zona de las Pozas no desalentará a nadie.
El sábado por la mañana ya descansados y con anécdotas de la noche anterior, toca conocer un poco más Bilbao.
Comenzando por un paseo por la ría del Nervión  por donde se encuentran las Torres de Isozaki, y desde el puente tendremos una vista panorámica increíble de la cuidad. A un lado con todo el caso viejo, al otro lado el estadio de San Mamés por ejemplo. Ya partir de ahí, a andar se ha dicho. Lo que sin duda no podemos dejar sin ver es todo el casco viejo, la gran vía, el museo Guggenheim. Además si vamos andando por el recorrido de la Ría podremos llegar a las siete calles, uno de los barrios más llamativos. Donde para comer tenemos gran variedad de bares y restaurantes donde sin duda recomendamos probar los pintxos, típico de Bilbao. Para continuar la tarde cogiendo el metro podríamos llegar hasta Getxo.
En getxo podremos disfrutar de las playas bañadas por el mar Cantábrico, preciosos acantilados y calles llenas de magia y tan solo a 20 kilómetros del centro. Y lo que sin duda nos dejará sin palabras será el Puente Colgante que además se trata de patrimonio de la humanidad.
Después de un día tan completo es normal que estemos cansados pero si todavía tenemos ganas de juerga podemos animarnos a ir al casco viejo o a la zona de las siete calles y conocer un poquito más la noche bilbaína.
El domingo es día de viaje pero hay que aprovechar lo que podamos el resto de la estancia en Bilbao y desde aquí recomendamos poner a Bilbao a tus pies. Tan facil como subir al Monte Artxanda disfrutando así también del funicular y además podemos comer en bonitos restaurantes con terraza.
¿Te vas a perder esta preciosa ciudad?

Turismo en Donosti

Donostia, San Sebastián… Como más le guste a uno le puede llamar, pero lo que no ha de hacer, es perder la oportunidad de visitar esta preciosa ciudad del País Vasco.

Sin duda la visita a una ciudad como ésta, debe tener una lista de imprescindibles de los que si se tiene oportunidad, debemos recorrer la mayoría de ellos.

En primer lugar… ¿A quién no le gusta viajar a algún lugar costero? ¿Y disfrutar de su playa? O en este caso de su bahía. La Bahía de la Concha es la imagen perfecta y más clásica de San Sebastián. Siendo también una de las más visitadas en la que su arena blanca junto a toda su parte urbanizada hacen que se considere a esta playa una de las mejores playas urbanas de toda Europa. Para que luego nos quejemos de lo mucho que aquí tenemos.

Para seguir con la lista de imprescindibles sin duda no hay que dejar atrás su bellísima Área Romántica. En la cual gracias al ensanche y las transformaciones que ha sufrido durante años se conforma como una zona elegante con estilo ecléctico en el que se destacan todas sus edificaciones.

¿Y quién puede viajar a una ciudad y no visitar su parte vieja? En esta zona es donde uno se empapa de la esencia de San Sebastián, donde se juntan sus tradiciones como actividades de hoy en día como el ir de compras. Además cuenta con muchas visitas guiadas para conocerlo bien y conocer parte de su historia.

El Monte Igeldo, impresionante. Con las vistas que ofrece a la Bahía de la Concha es muy reconocido por garantizar del disfrute de unas maravillosas vistas. Hasta el podemos acceder mediante el funicular, siendo además parte histórica de Euskadi siendo el más antiguo, el cual lleva en funcionamiento desde el año 1912, y los que le quedan.

Y cómo olvidarse de la playa de Ondarreta, que se situar en el Monte Igeldo. Donde además encontramos el conjunto esculotrico de Eduardo Chillida.

Estas son algunas de las recomendaciones, pero asegurado queda, que cualquier rincón que visiten de esta bella ciudad, les marcará de por vida.