Bilbo

Qué mejor que hacer gozar a la vista con la visita al Museo Guggenheim de Bilbao, sumergiéndonos en uno de los focos artísticos más importantes del viejo continente. Empaparse de las vistas de Bilbao o sumergirse en la avenida de Ajuria Enea de Vitoria es una verdadera maravilla.

Y qué decir de la cocina vasca y de sus cocineros, con nombres como Juan Mari Arzak, Martín Berasategui o Karlos Arguiñano entre las figuras más destacadas de la gastronomía. Comer en el País Vasco te condicionará el resto de tu vida, ya que se le dedica tanta atención al gusto en esta zona, que empezarás a comparar inevitablemente con todo lo que has comido hasta visitarlo.

Paisaje urbano o paisaje rural, no importa. Porque oler la esencia más absoluta de la naturaleza en el Parque Natural Aizkorri-Aratz no tiene precio. Como tampoco tiene parangón visitar el Parque Natural Armañón, que cuenta con unas vistas extraordinarias, donde los montes verdes harán que nuestra mente pueda viajar, como si estuviéramos en un cuento de hadas.

Además, el folclore vasco no decepcionará a nadie, ya que se trata de una tierra con una gran historia que ha ido conservando sus tradiciones con el paso de los siglos. ¿Quién podría permanecer sin conmoverse ante la magia del aurresku, ese baile de inspiración reverencial al que dan vida un chistulari y un dantzari.

Y si queremos que sean nuestros oídos los que disfruten, pues podríamos disfrutar de la música popular vasca, de grupos musicales como Oskorri y de cantautores como Mikel Laboa o Benito Lertxundi. Ojo, porque si lo que el turista busca es disfrutar con música de referencia en todo el mundo, el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz podría ser lo idóneo, sin olvidarnos del festival de jazz Heineken Jazzaldía que se celebra en San Sebastián.

Hacer turismo en el País Vasco es darle un homenaje a los cinco sentidos. Qué mejor que el tacto de la arena de la Playa de la Concha, o de las hierbas de los cerros de Urkiola o Urgoll.